La historia de Fisherland comenzó el 27 de marzo de 2014 en Bogotá, cuando Héctor Hernández se inspiró en el Mundial de Fútbol y en el orgullo isleño para crear camisetas que conectaran con San Andrés. Surgió el nombre, el primer logo y el sueño de una marca distinta.
En 2016, tras los decretos de la Haya que le arrebataron a la isla de San Andrés gran parte de su territorio marino —su mayor riqueza para la pesca y el sustento cultural—, Fisherland se consolidó como un movimiento en defensa de la identidad isleña. Con el apoyo del artista local Jessid Ramírez (Toby) y desde un proyecto académico en la Fundación Universitaria Luis Amigó, la marca se transformó en un símbolo de resistencia cultural, orgullo caribeño y voz de las nuevas generaciones.
La presentación del proyecto en la universidad fue tan potente que docentes y artistas colaboraron espontáneamente, impulsando el inicio oficial de Fisherland. Desde entonces, la marca ha expandido su mensaje desde San Andrés hacia Colombia y el mundo, evolucionando de movimiento cultural a marca de moda premium con raíces profundas y proyección global.